Así se crean las explosiones del cine español

Una empresa de Barberà del Vallès ganó dos Premios Goya y cuatro Gaudí por películas como Superlópez y Anacleto, agente secreto

Saltos al vacío que conmueven al espectador, tormentas que inquietan al público o aparatosos accidentes de los que consiguen salir ilesos los ocupantes de un vehículo son algunos de los efectos especiales que convierten las películas de acción en inolvidables. Muchos de estos efectos que ahora pueden verse en el cine español son obra de In Extremis Film Services, una empresa situada enBarberà del Vallès, que no sólo trabaja en el rodaje de películas. Prepara, asimismo, a futuros actores capaces de doblar a los protagonistas de las escenas más arriesgadas.

Lluís Rivera es su director fundador y a sus espaldas, pese a su juventud, cuenta ya con numerosos premios y nominaciones. El último, un Goya por Superlópez (Javier Ruiz Caldera, 2018). Éste es el segundo galardón que le otorga la Academia de las Artes y la Ciencias Cinematográficas de España en la categoría de mejores efectos especiales. El primero lo recibió en 2016 por Anacleto, agente secreto (Javier Ruiz Caldera, 2015). Premios de los que Rivera no sólo se siente orgulloso por su ser un reconocimiento a su trabajo y al de su equipo, sino también porque se trata de un “trabajo que hacemos desde aquí con recursos que en un 90 por ciento, proceden de proveedores locales”. Igual que este último Goya compartido conLaura Pedro –la primera mujer que recibe este galardón en la especialidad de supervisora de efectos- ambos también ganaron el pasado enero, el Premi Gaudí por el mismo trabajo.

“Contamos con recursos que proceden en un 90 por ciento de proveedores locales”

Para el fundador de In Extremis éste era su cuarto premio de la Acadèmia del Cinema Català. Los otros tres reconocieron los efectos de Anacleto, agente secreto, REC 4: Apocalipsis (Jaume Balagueró, 2014) y Los últimos días (Àlex y David Pastor, 2013). Rivera ha convertido su pasión en oficio y lo explica como si de un servicio se tratara: “No somos una empresa al uso. Nosotros solucionamos problemas del mercado audiovisual”.

Aclara tras su afirmación que “para un productor cuando se encuentra con un proyecto en el que un coche se incendia o un edificio explota, esto supone un problema. La sensación que me da cuando realizamos un efecto de este tipo y sale bien, como siempre, y nadie resulta herido, y el director está contento es que se les dibuja en la cara la tranquilidad porque les has resuelto un problema”. El gerente de In Extremis asegura que todos los efectos que realizan son físicos porque” con ordenador solo enviamos mails y hacemos facturas”. Desde Barberà proporcionan también actores especialistas y proveen de armas los rodajes.

Puntualiza que “no son armas de verdad sino sistemas de detonación dentro de una réplica que probablemente se pueden confundir con armas reales”. La empresa se nutre de especialista en diferentes disciplinas y una buena parte se ha formado en la escuela de In Extremis. Los alumnos aprenden desde cómo llevar a cabo una caída de altura, pasando por atropellos y saltos de vehículo, hasta cómo convertirse en antorcha humana.

Formación

En cuatro años las escuela de la misma empresa ha formado a más de 200 especialistas

“La academia tiene cuatro años de antigüedad y hemos formado a unos 200 especialistas”, explica Rivera quien asegura que ésta es la única agencia de estas características que hay en Barcelona. Pero, ¿quién, a priori, puede tener interés en una profesión de riesgo como ésta?. Pues Rivera describe dos perfiles de alumnos. Por una parte “aquellos que tienen claro que quieren ser especialistas porque es algo vocacional” y el otro es el de “una persona que quiere vivir una experiencia diferente en la vida”. Y utiliza el humor para referirse a que “es posible que algunos vengan para colgar las imágenes en Instagram a ver si así tienen más suerte en las discotecas pero sobre todo vienen a vivir esta experiencia”.

Esta profesión requiere de mucho entrenamiento, paciencia y capacidad de concentración que permita al actor mantener la calma en todas las circunstancias porque “cuando no se trabaja de esta manera es cuando se corren riesgos que pueden acabar en accidente”. Los especialistas no sólo trabajan para realizar escenas arriesgadas, “también es necesario que se asemejen en la forma de andar y moverse al actor que doblan”.

Este trabajo, como aclara Rivera, no es apto para temerarios. De hecho es mejor que este éstos se abstengan advierte, porque “entonces no tienen claro qué es ser especialista”. “Un especialista es una persona que tiene miedo y respeto, porque no son sobrehumanos, pero saben mantener la calma en estas situaciones porque lo han preparado y cuentan con un equipo que vela por la seguridad”, argumenta el fundador de la empresa. Y al contrario de lo que pueda parecer, no es una profesión exclusiva de hombres. “Tenemos algún curso en el que el 60 por ciento de los alumnos son mujeres”, afirma. Una realidad que está en sintonía con el mercado audiovisual.

“En los últimos meses el mercado audiovisual está reclamando a más mujeres especialista”

Director de In Extremis