El uso del móvil al volante podría tener un tipo penal similar a la drogadicción o la alcoholemia en el futuro

SEGÚN INFORME DE LA DGT, EL USO DEL MÓVIL DURANTE LA CONDUCCIÓN MULTIPLICA POR CUATRO EL RIESGO DE SUFRIR UN ACCIDENTE

La distracción en la conducción es la primera causa de los accidentes de tráfico. En 2018 la distracción aparece como factor concurrente en 18.591 accidentes con víctimas, un 26% del total, en los cuales fallecieron 446 personas y otras 1.983 resultaron heridas graves.

Esta cifra tan alta, lleva a la Dirección General de Tráfico (DGT) a poner en marcha desde ayer lunes y hasta el próximo domingo 22 de septiembre, una nueva campaña de vigilancia y concienciación de los peligros que suponen las distracciones al volante.

Esta intensificación de la vigilancia realizada por Tráfico en las vías interurbanas también se realiza en el ámbito urbano, ya que se invita a las policías municipales de numerosos ayuntamientos, a llevarlas a cabo en sus respectivos ámbitos de actuación y a las que la Dirección General de Tráfico agradece su aportación a la seguridad vial.

A la vigilancia que realizan los agentes de tráfico a pie de carretera desde hace meses, la DGT utiliza medios automatizados para controlar este tipo de infracción. Actualmente dispone de 216 cámaras que están instaladas en las carreteras y en las que se puede constatar si el conductor hace uso del móvil.

Uno de los principales motivos que genera la distracción del conductor es la utilización del teléfono móvil durante la conducción. Su uso multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente y el riesgo es equiparable a la conducción con exceso de alcohol.

El Proyecto ESRA (Encuesta europea sobre las actitudes de seguridad de los usuarios de la carretera) realizada en 2015 destaca que la mayoría de los encuestados son conscientes de que hablar por teléfono mientras se conduce tiene efectos negativos en la conducción y que eso aumenta el riesgo de sufrir un accidente.

Pese a esa alta percepción de riesgo, un gran porcentaje de conductores declara que utiliza el teléfono móvil mientras conduce, tal y como se recoge en el gráfico. Estos porcentajes son particularmente altos entre los conductores hasta los 34 años.

Ante estas circunstancias, la DGT hace un llamamiento a la responsabilidad de los ciudadanos (conductores o no) para:

Disuadir a los conductores de llamar o coger el móvil mientras conduce. Hay que darse cuenta si antes de llamar a un móvil pensar si el destinatario va conduciendo. En caso afirmativo no llamar. Todos somos responsables.

Comprender que, como peatones, vamos también abstraídos en la conversación, y caminamos ajenos a los riesgos viales. Desconectar el móvil sin manos libres mientras conduce. Es lo más seguro. Nada puede ser tan urgente que compense el riesgo de sufrir un accidente.

Darse cuenta de que los teléfonos “manos libres”, los únicos permitidos, son menos peligrosos que los otros, aunque no disminuyen todos los riesgos: distracción, señales que no se ven, mayor tiempo de reacción, maniobras sin señalizar, etc.

Hasta el momento, la de Ley de Seguridad Vial considera infracción grave conducir utilizando manualmente dispositivos de telefonía móvil, navegadores o cualquier otro sistema de comunicación, así como, conducir utilizando cascos, auriculares u otros dispositivos que disminuyan la obligatoria atención permanente a la conducción.

Estas infracciones suponen una sanción económica de 200 euros y la pérdida de 3 puntos.

Abrir el debate en la sociedad

Para Daniel Vosseler, abogado experto seguridad vial desde su firma, Vosseler Abogados desde donde es representante desde su despacho del mismo nombre de asociaciones de víctimas de accidentes de tráfico “ha llegado el momento de hacer un debate nacional sobre el uso del móvil en conducción y ser más duro ante determinadas conductas».

«No hay conciencia social sobre su uso”. Y es que la principal causa de distracción al volante es el uso del teléfono móvil al volante.

A juicio de este abogado “estamos hablando del gran desafío de esta nueva década en materia de seguridad vial. Se ha hecho un trabajo en los temas de alcohol y drogas donde se ha hecho un gran trabajo en estos años, aunque el alcoholismo ha repuntado en los últimos meses”.

En opinión de este jurista “es fundamental que la sociedad tome conciencia del problema que se avecina. Hay que segregar las conductas en relación con el uso del móvil».

«Debe haber diferentes sanciones entre el que coge el móvil parado en su semáforo que otro que conduce por autopista o carretera con el móvil, no puede tener la misma sanción. Creo que es de sentido común”.

Para Vosseler esas 216 cámaras que hay en carretera son insuficientes “en esta batalla el uso de drones puede ser muy útil para eliminar estas conductas de conducción imprudente. Sin embargo, es mejor apostar por la conciencia social que por la represión pura y dura».

«Al igual que en los años noventa se “vendió” la idea de ir en casco y creo que esa batalla se ha ganado, en cuanto al móvil el relato debe ser el mismo y los conductores deben concienciarse de la peligrosidad de su uso”.

Vosseler cree que al final “se creará un tipo penal relacionado con el uso del móvil. Se trata de equiparar su uso al del alcoholismo o drogadicción. Hay más accidentes relacionados con el móvil que por la drogadicción y alcoholemia».

«Se podría hablar de delito contra la seguridad del tráfico e incorporarlo desde el articulo 379 del Código Penal”, apunta.

Por su parte Ramon Ledesma, abogado, asesor de Pons Seguridad Vialaclara que “el 85% de los delitos de tráfico se debe a un comportamiento humano indebido».

«No nos olvidemos de estos datos, se puede hablar de infracciones, contrarias a la norma o de distracciones al volante, contrarias a la seguridad vial, como es el caso del uso del teléfono móvil”.

Para este jurista “es muy importante la fiscalización de estos comportamientos irregulares en el uso del móvil».

«Hay que trabajar mucho en la vigilancia y control de estas conductas sin olvidar la labor de prevención que también es importante, pero es importante que los conductores sepan que este tipo de comportamientos no pueden quedar impunes”.

Al final es un modelo cercano a la llamada educación por represión que puede funcionar.

Ledesma reconoce que el trabajo hecho en temas de alcoholemia está funcionando bastante bien en nuestro país “la vigilancia es notable y se implanta el no beber, con la velocidad se está haciendo con el uso de los radares fijos, los conductores hemos visto que ya nos controlan y dejamos de correr y queda el tema del teléfono móvil”.

Este experto habla del ejercicio del derecho de repetición en el uso del móvil en carretera “es una forma de autofiscalización del conductor. Tiene que saber que su acción tendrá consecuencias».

«Este derecho de repetición se instauró en el seguro en los años noventa para los conductores borrachos. La aseguradora pagaba a la víctima, pero podría reclamar conductor podría ser un ejemplo a seguir en el uso del móvil”.

Este jurista no es partidario de agravar las sanciones “se trata sobre todo de que se ejecuten y que el conductor vea que su acción tiene consecuencia. Debe saber que está controlado y que no puede hacer ese uso que hace”.

Ese control sería externo por las cámaras y drones y el propio interno que el conductor haga de sí mismo por saber que puede ser sancionado.

Fuente: Confilegal.es