Esta empresa está empeñada en mandarnos al espacio

Zero 2 infinity es una compañía privada española de transporte aeroespacial. En julio del pasado año presentó una cápsula para llevar a pasajeros al borde del espacio. Se trata de la nave Bloon, configurada para un total de 6 pasajeros

El fundador de Zero2infinity es José Mariano López-Urdiales, natural de Granada, ingeniero aeroespacial, Premio Nacional de Fin de Carrera y con experiencia en el MIT (Massachussets Institute of Technology), Boeing y la ESA (Agencia Espacial Europea). El interés por explorar el espacio le viene de niño, gracias a su padre, pero él se ha propuesto hacerlo accesible a cualquiera. “El espacio no puede ser solo para las grandes empresas”, sostiene. Para eso fundó en 2009 Zero2infinity, con sede en Barberà del Vallès (Barcelona).

No le hace falta crear nuevas tecnologías. Le bastan las ya existentes, pero aplicándolas de manera distinta. Así es como, a través de globos estratosféricos, no para de lanzar cosas al espacio, desde satélites hasta pequeñas cargas útiles para instituciones científicas y firmas comerciales. Lo siguiente que quiere lanzar al espacio son pasajeros turísticos. Decir, también, que cuentan con el respaldo de Miguel López Alegría, el primer astronauta nacido en España que viajó al espacio, quien figura en la compañía como inversor y mentor (advisor).

Tres proyectos ambiciosos

Actualmente, la empresa trabaja en tres grandes proyectos. El primero, que ya funciona, es Elevate. Se trata de la elevación de todo tipo de cargas (incluidos satélites) y componentes científicos y técnicos al espacio cercano para realizar pruebas en condiciones espaciales. También se pueden subir toda clase de objetos con finalidades de comunicaciones, meteorología, e incluso marketing.

El segundo proyecto es Bloon. Consiste es una cápsula presurizada (como la cabina de un avión) que puede llevar a personas al espacio cercano, tanto con fines científicos como para el turismo espacial. Bloon vuela gracias a un globo de helio de grandes dimensiones hasta 36 km de altitud, desde donde se puede disfrutar de un viaje memorable y observar con tranquilidad y total seguridad la curvatura de la Tierra durante seis horas. La cabina admite un máximo de seis pasajeros, dos de ellos los tripulantes. A fines de 2016, su CEO sugería que los vuelos comerciales podrían tener lugar a partir de 2019.

Por último, está el proyecto Bloostar, un cohete que hace las veces de lanzadera cuya primera fase es un globo de helio que lo eleva hasta los 22 km. A esta altura, se produce la ignición del motor y el cohete se pone en órbita terrestre baja, donde deja los satélites. “Hasta ahora, los satélites pequeños debían acoplarse a lanzamientos de satélites más grandes, por lo que era la empresa del satélite grande la que decidía el día y la hora del lanzamiento, el tipo de órbita, la inclinación… Bloostar está especializado en lanzar satélites pequeños, una industria en auge, por lo que serán ellos quienes podrán decidir todas las condiciones del lanzamiento”, afirman. Otra de las ventajas de Bloostar es que se vale de un método más eficiente y con un impacto significativamente menor en el medio ambiente.

El primer prototipo de Bloostar lo lanzaron al espacio el pasado 1 de marzo. Pudieron así validar los sistemas de telemetría en condiciones espaciales, la correcta ignición, la estabilización del cohete, la monitorización de la secuencia de lanzamiento, el despliegue del paracaídas y, finalmente, la recuperación en el mar.

Fuente: Emprendedores